El triplete de Reitman

Publicado: 24 julio, 2010 en Post Libres

Hce unos dos o tres años, fui con mi novia al cine. Un plan como otro cualquier para un domingo. La película que vimos fue Juno, una comedia de la que apenas habíamos oído nada salvo las alabanzas de un buen amigo que trabaja en el mismo cine.

La primera vez que la ví, me puso un poco nervioso el personaje protagonista (por otra parte muy bien interpretado por Ellen Page): la típica niña repelente que va de listilla pero que finalmente cae bien por ser rara y tener un punto sinvergüenza que tanto impresiona cuando eres un poco crío.

Sin embargo, la segunda vez que la ví me di cuenta de más detalles. Por ejemplo, que tenía un guión realmente bueno que se alejaba de las típicas películas de niñatos que se hacen pajas y tratan de emborrachar a la buenorra de turno. Esta película era divertida. Muy divertida. Y lo era sin renunciar a tener un trasfondo profundo. Lo mismo ocurría con los personajes, perfectamente trazados, pero sobre todo, reales. Un padre que se comporta como un padre, una madrastra que se comporta como una madastra (admitámoslo, la madastra que odia a sus hijastros es otro puto mito de Hollywood…) y un chaval tímido que pierde el culo por la chica igual que todos los chávales tímidos lo hemos hecho una, dos, o mil veces en nuestra puñetera vida. La película era buena, estaba perfectamente narrada, tenía muy buenos actores y se convirtió, merecidamente, en la película independiente del año, siendo nominada a 4 oscars y alzándose con el de mejor guión original.

El guión era de Diablo Cody que, aparte del óscar, es una de las bloggers más famosas del mundo y guionista de United States of Tara, probablemente una de las mejores y más originales series de los últimos años. Con esto sólo quiero decir que no hay nada más que decir acerca de ella.

El director de Juno era Jason Reitman. Cuando ví los créditos lo primero que pensé fue: “¡Coño! ¿El de Beethoven y Cazafantasmas?”. Luego descubrí que no, sino que se trataba del hijo de Ivan Reitman y de que ya había hecho otra película aparte de Juno: Gracias por fumar.

Pocos meses después alquilé la citada película en un videoclub. Al igual que Juno, ví la película con mi novia.  Y, al igual que Juno, me soprendió gratamente. La historia no solo mantenía un ritmo continuo hasta el final, sino que estaba llena de comentarios ácidos, de diálogos geniales y  personajes francamente buenos. Mostraba un tema que no es muy común en el mundo del cine: el trabajo diario de un manipulador profesional. Así de simple y así de original al mismo tiempo.   Y lo conseguía manteniendo un frescura muy difícil de alcanzar, porque incluso en los momentos más serios resultaba cómica y en los momentos más cómicos mantenía un punto de mala leche envidiable. Y encima el protagonista, Nick Naylor, caía bien de inmediato.

Jason Reitman había hecho dos plenos, y el hecho de que en este caso el guión fuera suyo empezó a hacer que le prestara más atención.

Hace dos semanas aproximadamente buscaba junto a mi novia, de nuevo, una plelícula para ver tranquilamente un viernes por la noche después de una semana de auténtica mierda en el trabajo. Después de recorrer la sección de películas de Fnac durante media hora no habíamos sacado nada en claro. las películas de oferta no eran demasiado buenas, las clásicas ya nos las conocíamos todas, las del Clint Eastwood siempre son cojonudas, pero queríamos algo menos denso, y las de coña… salvo contadas excepciones son insoportables desde hace unos años.

Entonces vi en el estante de novedades Up in the air. La última película de Jason Reitman. No lo dudé demasiado, me gasté los 18 euros que costaba (teniendo en cuenta que soy un puto becario que trabaja por nada es bastante más de lo que suelo permitirme en películas…) con la esperanza de que fuera tan buena como las dos anteriores. Y dí en el clavo.

La película narra el día a día de Ryan Bringhman un empleado de una compañia de Recursos Humanos que se dedica a viajar por todo EE.UU despidiento gente. Otro protagonista singular. Iba por buen camino.

No voy a contar detalles para no jodersela a nadie, pero verdaderamente me gustó por su originalidad. El guión es, literalmente, una metáfora de la vida como una maleta de viaje, con las necesidades creadas, los sentimientos, las responsabilidades, etc. Convirtiendo la vida considerada “normal”, en un equipaje demasiado pesado para poder disfrutar de la misma con libertad.

La plícula me recordó especialmente a Gracias por fumar, aunque en este caso el guión fue adaptado por Reitman. No importa. Como en los casos anteriores la película tiene “algo” que la hace buena de verdad. Y conseguir eso en tres proyectos seguidos, incluyendo un debut, es difícil de cojones.

La conclusión de todo este rollo es que hoy he vuelto a ver una de  estas películas y la he vuelto a disfrutar como el primer día. En una industria como la del cine, en la que nos cuelan bodrios todas las semanas, da gusto encontrar a un director que es sinónimo de calidad en cada uno de sus proyectos.. Más aún, lo que verdaderamente me gusta es que, más allá de la opinión que pueda tener cualquier otro, sé que a mi cualquier película firmada por este tío me alegrará la noche. Creo que ningún otro director lo ha conseguido por ahora… kevin Smith estuvo a punto de conseguirlo, pero Zack and Miri makes a porno fue demasiado para mí.

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