EL RETORNO DE “RENT BOY”.

Publicado: 8 agosto, 2010 en Literatura

Hace unas horas que he terminado de leer Porno de Irvine Welsh y he tardado muy poco en sentarme a escribir. ¿La razón? Que sólo hay una palabra para definirlo: Brutal.

Para aquellos que no les suene el autor, Irvine Welsh, parió en 1993 un libro de culto que dio paso a una de las mejores películas de la década de los 90: Trainspotting. Y ahí reside gran parte del éxito de Porno. Todos han vuelto.

Vayamos por partes. Siempre intento no dar más datos de los necesarios para que los posibles lectores de este blog no se vean con la historia destripada, así que únicamente trataré de explicar qué es lo que hace tan bueno a este libro.

Para empezar, quien no haya leído o visto Trainspotting que se aleje, puesto que se perderá un auténtica joya. Ahora bien, los que ya la conocen podrán regocijarse con la vuelta de Sick Boy, Spud, Renton y el psicópata Francis Begbie, junto a decenas de vecinos tan peligrosos como ellos. Pocas veces un autor ha creado un universo tan maligno y carismático al mismo tiempo.

El protagonista esta vez es Sick Boy (no Renton, como en Trainspotting), aunque la estructura de la obra hace que esto sea quizá un poco impreciso. Cada uno de los capítulos está narrado en primera persona por alguno de los protagonistas: Sick Boy, Nikki, Renton, Begbie y Spud. Si bien es en torno al primero alrededor del cual gira la historia.

Tras una serie de vueltas del destino, y nueve años desde el final de Trainspotting, Simon David Williamson (Sick Boy) pone en marcha un cuidado plan para convertirse en empresario y director/productor de cine porno. Para ello se rodea de una tropa completamente nueva con una única característica en común: ninguno es trigo limpio –algo a lo que, por otra parte, nos tiene acostumbrados Welsh-. A partir de ahí se desarrollan un buen número de tramas que se enredan con la principal hasta alcanzar un final que personalmente me ha parecido a-p-o-t-e-ó-s-i-c-o. Para los que les pique un poco la curiosidad, en la historia se mezclan temas tan dispares como traiciones, niños, asesinatos, tesis universitarias, sexo, el festival de cine de Cannes, Amsterdam, unas dos docenas de pubs y, como siempre, una descomunal cantidad de droga y alcohol. ¡Ah! Y Dianne. Otra guinda para el pastel.

La vieja guardia: Spud (Ewen Bremner), Renton (Ewan McGregor), Begbie (Robert Carlyle) y Sick Boy (John Lee Miller)

Lo que más me ha sorprendido es lo bien aprovechado que está el personaje de Sick Boy. La primera vez que vi Trainspotting me pareció interesante, pero quedaba eclipsado por la interpretación de Ewan McGregor como Renton y especialmente por la de Robert Carlyle como Begbie. Pero es en este libro en el que Welsh me ha cogido por sorpresa, desarrollando el personaje hasta el límite y dando a luz a un auténtico perro que sorprende en cada capítulo por su astucia, su cinismo y su crueldad. Un auténtico hijo de puta simpático cuya personalidad vertebra la novela de principio a fin. En definitiva, se trata de una gran bocanada de aire fresco ya que a la vez que recupera el estilo de Trainspotting hace que el libro se sienta como algo totalmente nuevo.

Otra de las apartados que me ha llamado la atención es la aparición de momentos realmente entrañables. Recuerdos de los protagonistas acerca de su infancia. Anécdotas de sus comienzos en las drogas. O directamente las primeras broncas del brutal Francis y la peligrosa remesa que cultiva para el futuro. Esas escenas, envueltas en el humor negro de todo el libro les da una humanidad a los personajes que, debido a su peligroso comportamiento, uno no se espera.  Si hay algo que no se puede adivinar en toda esta panda de peligros sociales es la existencia de sentimientos profundos más allá de su propio beneficio.

Siempre he pensado que la base de una buena novela – directamente de una buena historia-, son los personajes que aparecen ella. Unos buenos personajes o un buen protagonista pueden hacer que una mala historia se vuelva interesante. Por el contrario,  una historia profunda y complicada será muy difícil que atraiga al lector si sus personajes no despiertan algo en el mismo.

Porno tiene un abanico de personajes espectacular. Desde los bajos fondos de Escocia hasta jóvenes enrollados universitarios de Londres el autor ha conseguido crear un ecosistema vivo en el que todos se mueven, se putean, se enrollan y acaban haciendo negocio. Y quizá eso nos lleve al que es el personaje más importante de la obra: el distrito de Leith. Desde el Springfield de los Simpson no he visto o leído un escenario que esté tan presente en todos los personajes de la trama o que se vea representado de una manera tan sutil. Leyendo el libro casi puedes oler Leith, imaginar sus calles y escuchar el barullo de sus pubs. Y en ningún caso la sensación será agradable. Pero, al igual que pasa con el reparto protagonista, tiene algo que atrapa.

No puedo decir mucho más. Una auténtica sorpresa, además un reencuentro con el mundo más infecto y divertido de la literatura anglosajona. Ya se me cae la baba pensando en lo que puede hacer de él Danny Boyle si saca adelante la película…

Irvine Welsh, autor de Trainspotting, Porno, Éxtasis, Acid house, Glue, etc.

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