MAUS: Relato de un superviviente Art Spiegelman

Publicado: 31 enero, 2011 en Artículos, Literatura, Post Libres, Viñetas
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Hace varios años ecribí un post en Libro de Arena acerca de “Maus”, la obra maestra del estadounidense Art Spiegelman. Hoy me entero por los periódicos de que se le ha entregado el premio Grand Prix del festival de comic de Angulema -el Nobel del comic para entendernos- al autor. Os dejo de nuevo el post que escribí, por si alguno todavía no lo conoce:

No sé si he contado aquí alguna vez que mucho antes de apasionarme por los libros fui amante, defensor y lector voraz de cómics. Siempre he creído que era un entretenimiento y vehículo para la cultura tan bueno como cualquier otro y sigo creyendo que son, probablemente, la mejor manera de introducir a los críos en el mundo de la lectura.

Pues de entre todos los cómics que he leído y comprado, hay una auténtica obra maestra -y que lamentablemente muy pocos fuera del mundillo comiquero conocen- que para mí, personalmente, significa más que cualquier otro libro que haya leído en los últimos años. Me la compré una viernes por la tarde y a la mañana siguiente la terminé sin apenas haberla despegado de mis manos. Esa joya se llama Maus: Relato de un superviviente y lo cierto es que no entiendo como he tardado tanto tiempo en dedicarle unos cuantos párrafos.

Maus es una novela gráfica, es decir, un cómic que suele llegar a las doscientas o trescientas páginas, que se publica en formato libro y que generalmente tiene el mismo desarrollo que una novela: principio, nudo y desenlace. Está basada en la vida real de Vladek Spiegelman, un judío polaco que, además de ser el padre del autor, fue superviviente de la invasión alemana de Polonia, la ocupación y los campos de concentración de Auschwitz y Dachau. A través de sus páginas y de sus viñetas toscas pero llenas de expresión, Art Spiegelman nos pasea a lo largo y ancho de la vida de su padre: Vladek. Desde sus primeras novias hasta su vida como superviviente en EE.UU. Desde su fábrica de Tejidos en Bielsko hasta su trabajo de zapatero en los campos. Desde sus viajes a Sosnowiec hasta las chimeneas de Birkenau. Todo está ahí. Probablemente sea la mejor representación del genocidio judío que ha aparecido en medio alguno: Anécdotas espeluzanantes, personajes durísimos por su realidad, retratos fieles a los hechos hasta la médula…Maus lo tiene todo y en un grado de detalle que no han conseguido alcanzar -aunque haya quien no me crea- ni el cine ni la literatura más “pura”. Como dijo el mismísimo Humberto Eco:

“La verdad es que Maus es un libro que uno no puede dejar, ni siquiera para dormir. Cuando dos de los ratones hablan de amor, te conmueve; cuando sufren, lloras. Poco a poco, a través de este relato compuesto de sufrimiento, humor y los desafíos cotidianos de la vida, uno queda atrapado por el lenguaje de una antigua familia del este de Europa, y es arrastrado por su ritmo suave e hipnotizador. Y cuando uno acaba Maus, se siente triste por haber abandonado ese mundo mágico…”

Pero no es menos cierto con estos ingredientes, Maus sería simplemente una obra más de un tema que tiene ya un buen puñado de obras maestras a sus espaldas: La lista de Schindler, el Pianista, etc. Sin embargo, Art Spiegelman incluyó algo que hace a su obra diferente al resto de aquellas que tienen la Soah como telón de fondo y es que no tuvo miedo en mostrar al mundo la relación -la verdadera relación- que mantenía con su padre.

A través de las entrevistas de las que Artie se valía para documentarse, conocemos más datos acerca de la vida del protagonista y de su familia. Y el resultado es claro: Vladek debía ser un individuo demoledor y difícilmente soportable. Visto desde fuera uno no puede dejar de pensar en el viejo estereotipo del judío avaro: Rácano hasta lo enfermizo, quisquilloso patológico, con un nulo sentimiento de la propiedad y la intimidad ajena, racista y pragmático hasta rozar el delirio…. cuesta creer que ese mismo retrato lo haya dibujado su propio hijo. Lo curioso -y brillante- es que toda esa crítica no sólo destila realismo, sino que lo hace con una ternura y una coherencia que uno no puede menos que aplaudir. Todos hemos tenido discusiones con nuestros padres de las que aparecen en el libro. Todos hemos estado hartos alguna vez de ellos y todos les hemos querido a pesar de sus rarezas y desvaríos. Éso es lo que Art Spiegelman incrusta en mitad de uno de los mayores genocidios que el mundo ha conocido, enmarcando una historia brutal -en todos los sentidos- que rezuma humanidad.

Por si alguien duda aún de su calidad, Maus: Relato de un superviviente consiguió destacar incluso fuera del negocio de los cómics, siendo galardonada en el año 1992 con el premio Pulitzer. Además recibió la beca de la Fundación Guggenheim y el Museo de Arte Moderno de Nueva York realizó una exposición de la obra. Huelga decir que no hay muchos tebeos, por no decir ninguno, capaces de conseguir algo así. Y si a eso le añadimos que fue la excusa que usé para quedar con la que actualmente es mi novia….que más puedo decir…imprescindible.

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