La importancia de llamarse Carl Solomon(*)

Publicado: 28 marzo, 2011 en Artículos, cine, Literatura, Post Libres
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“I saw the best minds of my generation destroyed by madness, starving hysterical naked”

-Allen Ginsberg.

Ayer colgué una recomendación en Facebook: ver la película Howl, de Rob Epstein y Jeffrey Friedman. Pese a que advertía que sólo aquellos seguidores de la generación beat la disfrutarían, parece que no ha quedado del todo claro a qué me refería. Vamos a tratar de explicarlo.

La película toma su nombre del famoso poema Aullido (Howl), con el que Allen Ginsberg pusó en marcha y dio fama a la llamada Beat generation. El film es un biopic  acerca de la vida de Ginsberg con una línea argumental múltiple: Por un lado el juicio por obscenidad al que se enfrentó el editor de la obra ,Lauren Ferlinghetti ,al considerarse la misma como demasiado obscena para la puritana norteamérica de la época, por otro la primera lectura del poema por parte de Ginsberg ante algunos de los miembros más destacados del movimiento, sin olvidar las entrevistas (reproducidas admirablemente por James franco en el papel principal) en las que el autor explicaba su vida, sus frustaciones y su método de trabajo y escritura, así como los objetivos que buscaba con la misma. Por último, se entremezclan recitaciones del poema con escenas animadas por ordenador, dando como resultado una estructura que, aunque ordenada, puede llegar a cansar.

Es aquí dónde radica la importancia de conocer el mundo en el que se gestó la obra y el haber leído los clásicos de la beat generation.

Puedo decir, sin atisbo de duda, que cualquiera que no haya leído On the road, El primer tercio, El almuerzo desnudo,  Los vagabundos del Dharma, Las cartas de la ayahuasca o el mismo Aullido y otros poemas no disfrutará la película. Más que nada porque no sabrá quiénes son la mayoría de los personajes, ni el contexto que se narra, ni la tremenda influencia que dichas obras tuvieron en la literatura, la música, y finalmente, la cultura de la sociedad occidental a lo largo del siglo XX. Sin embargo, aquéllos que las conozcan disfrutarán como enanos con las apariciones de Jack Kerouac, William Burroughs, Neal Cassidy y el mismo Allen Ginsberg, a la vez que, a través de las diferentes escenas, recordarán pasajes de Aullido y retazos de personajes que ya son clásicos de la literatura contemporánea como son Dean Moriarty, Sal Paradise o Carlo Marx (alter ego de los autores de las distintas obras y amigos tanto en la ficción como en la vida real).

La película desvela algunos aspectos interesantes de este generación de escritores y lo mejor es que lo hace de una manera muy clara. Una de las dificultades con las que se enfrenta cualquier lector de estas obras es que su lenguaje caótico y su estructura inconexa dificultan notablemente el sacar alguna conclusión o pensamiento objetivo. Por suerte, las entrevistas a Allen Ginsberg reproducidas en el film, así como el juicio, permiten comprender mejor el pensamiento de esta tropa de locos más allá de sus juergas alcohólicas y sus escarceos (en algunos casos gravísimos) con distintos tipos de drogas.

Personalmente soy un enamorado de este movimiento literario. Desde que leí En la carretera por primera vez (hace 6 ó 7 años) me sentí irremediablemente atraído por su estilo de escritura espontáneo, sin guión predefinido, y sus locos personajes recorriendo todos los caminos de EE.UU y México en busca de Dios sabe qué. Casi costaba creer que todas esas historias fueran reales, por descabelladas y faltas de sentido común.

Y es que la grandeza de la generación beat fue –y me enorgullece decir que pensaba esto antes de ver la peli- su brutal sinceridad. Todas estas obras no buscaban alcanzar una gran calidad literaria, ni ser aceptadas por el gran público. Buscaban, simple y llanamente, contar un punto de vista. Uno nuevo y revolucionario, fruto del fin de la segunda guerra mundial y el estado de miedo permanente de la guerra fría, que terminaría arrollando la moral de la época y ejerciendo una influencia en todo el mundo cultural de las siguientes décadas como no se volvió a producir en el siglo XX. Tanto el auge de la música pop- rock en los 60 y 70, pasando por la canción protesta, el movimiento hippy , el punk, la liberación sexual, el consumo de drogas, el pacifismo o el periodismo gonzo se ve la huella de este movimiento literario, que tomó ideas de los simbolistas franceses, el surrealismo y el dadaísmo –entre otros- para llevarlas a un nuevo nivel.

Hay una frase de Ginsberg en el film que transmite bastante bien el por qué de mi atracción hacia este grupo: “Escribir tiene algo de meditación…en ocasiones no sabía que es lo que quería decir con mis palabras, no les encontraba sentido. Pero muchas veces, días o semanas después, se me revelaban claramente”.

Siempre he sentido algo parecido.

Dije en otro post que no sé pensar sin escribir. Apilando palabras según surgen de mi cabeza y dándole vueltas una y otra vez a un discurso sin planificar de antemano he llegado a comprender mejor qué pienso, cómo soy y qué es lo que quiero transmitir. Y, como decía Ginsberg, eso conduce a una sensación de desahogo tremendamente agradable, como si liberaras al cerebro de una pesada carga. Es la gracia de la espontaneidad y, tristemente, algo que un texto perfectamente pensado desde el comienzo nunca logrará reproducir. El mérito de estos escritores es que consiguieron que eso tuviera una enorme carga expresiva, a la vez que mostraban una nueva manera de escribir y abrían, además, las puertas del mundo editorial a todos los que vinieron detrás.

Recomiendo, de nuevo, a todos los amantes de esas obras que vean la película y a aquellos que las desconocen, que las den una oportunidad. Merecen la pena…si eres capaz de captar el mensaje.

(*) Hay que leer Aullido y otros poemas.

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comentarios
  1. Raúl dice:

    Muy buen artículo, no estoy de acuerdo en algunas cosas, pero la iré a ver seguro porque la generación beat ha sido uno de los grandes referentes literarios para mi. Un saludo

  2. ilaria mulinacci dice:

    Hola Jaime me encanta tu blog, el mío es un poco más cutre, pero ya verás cuando me ponga a hacer viñetas de Berlusconi.. jaja no en serio está muy currado!!! un beso!

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