Sobre democracia y porrazos

Publicado: 27 mayo, 2011 en Post Libres

Últimamente los post de este blog los estoy dedicando a dar mi opinión personal acerca de lo que está ocurriendo en España. Gracias a las redes sociales, a los medios y a un puñado de buenos amigos, los que estamos en el extranjero podemos conocer algo de lo que está ocurriendo en nuestro país, así que pese a la distancia, permitidme volver a dar mi opinión al respecto.
En primero lugar, trataré, por respeto a los heridos, de ser lo más cuidadoso posible al retratar mi opinión. Pero creo que hay cosas que hay que decir, a pesar de no ser políticamente correcto. Vamos a ello.
Siento mucho la suerte de aquellos que protestando pacíficamente se han llevado un buen número de palos, pero esto no es más que una nueva muestra de lo que decía hace unos días: la gente no parece querer entender cómo funcionan las cosas, ni aceptar ningún tipo de responsabilidad por sus actos.
La vida en cualquier sociedad, desde que el ser humano salió de las cuevas, se fundamenta en unos principios básicos. La gente forma parte de un estado y un sistema en un de pacto social a nivel colectivo con una función muy simple: Tener una serie de derechos, ajenos por completo a la naturaleza –en la selva no hay leyes-, de los que el estado es, o debe ser, garante: derecho a la propiedad privada, vida digna, libertad de expresión, orden público, etc. Ahora bien, la adquisición de esos derechos conlleva una serie de deberes, principalmente dos que parten de una misma rama: En primero lugar, el ciudadano renuncia a su derecho a tomarse la justicia por su mano, dejando el mismo en manos del estado, siendo éste el encargado y único responsable de administrar justicia. En segundo lugar: obediencia al mismo, puesto que él es el garante de todos tus demás derechos. De otra manera cualquiera podría robar al de al lado, violar a su mujer y matar a sus hijos, sin más freno que la fuerza que el adversario pudiera ejercer contra él.
¿A dónde quiero ir a parar con esto? La gente que ha ido a quejarse durante estos días puede tener razón acerca de la excesiva contundencia de la policía a la hora de desalojar Plaça Catalunya, pero lo que no puede pretender, es ignorar el funcionamiento de cualquier tipo de sociedad, sea esta democrática, dictadura o comuna anarquista. Si tú te sientas en un plaza de una ciudad junto a otras mil personas puedes reivindicar lo que quieras, pero en el momento que la policía hace su entrada eres tú el responsable de aquello que te pueda pasar. Las cargas policiales no suelen ser espontáneas –lo cual no significa que no haya varios casos-. Por lo general se dan varios avisos a los manifestantes con el fin de evitar los máximos problemas que se puedan generar a continuación para los manifestantes, los ciudadanos de la zona y, cómo no, los propios policías. Si tras ese aviso, tú, como individuo, decides quedarte en tu sitio debes ser consciente de lo que eso significa: un acto de desobediencia contra el brazo coercitivo del sistema, esto es, las fuerzas de seguridad. Y creo que cualquier persona tiene la memoria suficiente para saber cuál es el único método de disolver una manifestación –o sentada, o concentración, da igual- que no quiere disolverse: la fuerza. Las manifestaciones “pacíficas” se terminan cuando los manifestantes creen que han dejado clara su protesta en los términos y condiciones que permite el gobierno. Sin olvidar, que después de ver en directo o por televisión tantas celebraciones de partidos de fútbol, tantas huelgas generales y tantas manifestaciones toda persona que se une a este tipo de concentraciones debe saber a qué se arriesga y qué le puede ocurrir. Muchos se marcharon de Plaça Catalunya cuando los antidisturbios llegaron. Otros no, y tenían la responsabilidad de saber lo que eso significa y apechugar con sus consecuencias.
He oído por ahí que: “¿Cómo puede ocurrir esto en una democracia? Democracia es el gobierno del pueblo!”. Democracia es un sistema de gobierno inventado por los griegos hace miles de años que se ha demostrado como el mejor, pero no es perfecto. Churchill lo dejó muy claro: “La democracia es el peor sistema de gobierno salvo todos los demás”. Y la idealización de ese concepto como si fuera la panacea para todos los problemas sociales y políticos de cualquier país de la tierra sin tener en cuenta historia y desarrollo es un error muy gordo del que acabaremos pagando un precio importante. Y sí, su traducción literal es “gobierno del pueblo”, pero en la práctica la cosa es muy diferente. El pueblo no gobierna. Nunca. Jamás. El pueblo como colectivo no puede gobernar, puesto que sería completamente ineficaz e inoperativo. El pueblo “elige” a quién gobierna, que es muy diferente. Y lo hace cada X años con la potestad y el derecho que el mismo sistema le otorga.
No mezclemos términos. Que vivamos en democracia no significa que cada uno pueda hacer lo que le dé la gana porque forma parte de “el pueblo”. Formamos parte de un sistema y lo mismo que tienes una serie de derechos, tienes una serie de deberes. Si incumples esos deberes –como la obediencia a la autoridad en este caso- el estado irá a por ti. Y debes saberlo y, por lo tanto, no quejarte si ocurre.
Todos aquellos que estaban en la plaza ¿Qué pensaban que iba a ocurrir? Hubiera sido mucho más fácil para ellos haberse retirado y haber vuelto a las pocas horas (cosa que el gobierno permitía y que de hecho ha ocurrido). Se hubieran ahorrado todos los golpes y su protesta hubiera tenido la misma fuerza. Pero claro, con una pancarta de “No pasarán” –otro ejemplo de manipulación e incultura, puesto que comparar esta protesta con la situación de Madrid en la Guerra Civil es de risa- cualquiera razona un poco y da un paso atrás. No vaya a ser que te llamen cobarde.
Y por si no ha quedado claro, matizo:
Esto no es una defensa a la policía. Lo mismo que tenemos una clase política infame, tenemos un sistema que permite que entren en los cuerpos de seguridad del estado, además de gente honrada y decente, animales que lo único que quieren es cobrar por repartir hostias. Una muestra más de que algo falla en nuestra educación y nuestra ética, que es el verdadero problema. Y sería fantástico que las mismas se las llevaran la gran cantidad de políticos corruptos, ladrones, violadores y asesinos que hay en este país. Pero eso es harina de otro costal y material para otro post.

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