Into the wild: la vida de Christopher McCandles

Publicado: 1 agosto, 2011 en cine, Post Libres
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ESTE POST CONTIENE SPOILERS. SI AÚN NO HAS VISTO LA CINTA QUIZÁ NO QUIERAS LEERLO…

Hace unos días terminé de ver por cuarta –quizá quinta- vez la película de Sean Penn: Into the wild. Siendo una de las películas que más he disfrutado en los últimos años creo que se merece que le dedique un par de líneas.

Into the wild es la historia de Chris McCandles, un joven norteamericano que dedicó los últimos años de su vida a recorrer Estados Unidos, con la intención de alejarse de todo lo que él consideraba que había corrompido el alma humana: los valores de la sociedad actual y la primacía de las relaciones personales por encima de la esencia del propio individuo.

Durante dos años, tras terminar la universidad, McCandles recorrió su país y algunas zonas de México, alejándose todo lo que pudo de las relaciones duraderas, viviendo y durmiendo en una tienda de campaña y sobreviviendo sin más posesiones que aquéllas que cabían en su mochila. Tal y como relata en su obra homónima el periodista y aventurero Jon Krakauer (en cuyo libro está basada la película), la idea que vertebraba de la vida de Chris era sencilla:

“Ningún hombre debería tener más posesiones que las que su espalda sea capaz de soportar”

Toda una declaración de intenciones.

El objetivo de McCandles era vivir durante una larga temporada en Alaska. Pero no en la ciudad. No en un pueblo a las afueras. No con las facilidades y comodidades que nos aporta la vida moderna. Chris quiso vivir en medio de la naturaleza. Cazando para sobrevivir y aguzando su ingenio para superar los problemas. Sin ninguna preparación más que algunos consejos y lo que había podido leer en unos pocos libros. Una osadía que terminaría costándole la vida.

Al igual que Chris McCandles, yo me sentí muy influenciado por la obra de Thoreau –no La desobediencia civil, las otras-. Igual que llamaron mi atención las novelas de Jack London (Colmillo Blanco, Martin Eden) o Joshep Conrad (El corazón de las tinieblas, Lord Jim, etc.) todas ellos ejemplos de hombres que, sintiéndose desubicados en sus respectivos mundos, buscaron nuevas experiencias y lugares en los que encontrarse a sí mismos. Admitámoslo, aunque sólo sea por el deseo inconsciente de ser diferentes a todos nos atraen este tipo de historias, como si quisiéramos convencernos de que nosotros tampoco estamos totalmente integrados en nuestros respectivos contextos.

La verdad es que a día de hoy ya no pienso así. Creo que la sociedad actual sí tiene valor. Creo que es un mérito que el hombre haya sido capaz de dominar algunos aspectos de la naturaleza, crear grandes construcciones, aprovechar los recursos naturales y, en definitiva, haber sido capaz de crear su propio espacio dentro del mundo. Los ecologistas radicales pueden decir lo que quieran, pero la simple idea de volver a vivir como en la prehistoria me parece ridícula. No es un avance, es un retroceso. Es tirar por la borda todo aquello que hemos conseguido, tanto lo bueno como lo malo, por una ilusión que no es cierta. Del mismo modo pienso que el ser humano es incapaz de ser feliz fuera de la sociedad y sin relacionarse con sus semejantes. La vida sólo se disfruta de verdad cuando tienes a alguien con quien compartirla.

Y sin embargo no puedo evitar que la historia de Chris McCandles me fascine. Al igual que él me he sentido  verdaderamente feliz -y sigo haciéndolo- estando solo, perdido en mitad del campo. Escuchando el silencio alejado de la ciudad, de la gente, del ruido que constantemente evita que nos centremos en nosotros mismos. Son esos pequeños momentos en la vida, sentado con un libro en medio de ninguna parte y con un cigarrillo en la mano cuando de verdad uno puede sentir que está en paz consigo mismo. Cuando tienes tiempo para pensar y disfrutar simplemente mirando lo que te rodea y tienes la certeza de que estás exactamente donde quieres estar.

Hay que tener mucho valor para hacer lo que ese chico hizo. No por viajar con una mochila. Eso lo puede hacer cualquiera y, siendo francos, hacerlo por tu propio país tampoco es una gran aventura. Lo meritorio es querer comprobar y  aceptar lo verdaderamente fácil que es vivir. Creo que ya hablé de ello en el post sobre Albert Casals (un héroe de nuestro tiempo). Obsesionados con tener una televisión grande, un coche, una videoconsola, libros, una nevera llena, toneladas de ropa y que se yo que más, nos olvidamos de que no es necesario tanto para ser feliz. Que la vida puede llegar a ser mucho más simple y que todas las ambiciones que hemos creado –el éxito profesional, la necesidad de ganar dinero a toda costa, el consumismo- no son lo más importante para alcanzar la felicidad. Nos hemos cegado con la idea de que tenemos que tener un título, de que debemos ser médicos, abogados o ingenieros. Es importante que seamos “algo” en la vida. Y no digo que vivir así esté mal, sino que quizá no todos tenemos porqué ser así. Es posible que muchos fueran más felices siendo simples agricultores o jardineros. Quizá muchos simplemente queremos tener una vida sencilla, en la que podamos cambiar el lujo por un empleo sin estrés, el éxito por la posibilidad de disfrutar de más tiempo libre o las noches de fiesta y desenfreno por disfrutar de un buen libro, una buena película o un paseo por la montaña con tu perro.

Aunque sigo prefiriendo el libro de Krakauer, Into the wild es una grandísima película. Y no sólo porque su desarrollo sea interesante y sus personajes atractivos. Sino porque te abre la mente y te transmite una emociones difícilmente rechazables. Y al final te das cuenta de que, mientras estudias, buscas trabajo en una gran empresa y tratas de encontrar tu futuro, lo único que de verdad quieres es volver a leer Walden y vivir en los bosques.

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comentarios
  1. Ana Islas dice:

    Gran peli Jaumet, yo la encontré en un momento en que necesitaba un poquito de luz en el camino. Coincido contigo, es mejor el libro, pero la peli es buenísima. Cuando la vi la primera vez escribí este post. http://manuscritohalladoenunbolsillo.wordpress.com/2008/04/17/el-mundo-como-lo-conocias-cambio/
    Saludos nen.

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