Posts etiquetados ‘Barcelona’

Viñeta realizada tras asistir al Madrid – Racing (6-1) en la que el primero realizó un partido brutal en una racha envidiable.

La liga va cambiar de color, ya lo veréis.

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No todo el monte es orégano.

Publicado: 16 septiembre, 2010 en Post Libres, Viñetas
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Mudarse de la cuidad a un pueblo en la periferia tiene múltiples ventajas: mayor tranquilidad, menos tráfico, más facilidad para aparcar, grandes superficies, espacios verdes, etc.

Sin embargo también hay varios inconvenientes que sólo conoces una vez que has deshecho la maleta. Ejemplo:

Kebab Floridablanca…te echo de menos.

Chau.

Adeu Barcelona. Gràcies per tot.

Publicado: 7 septiembre, 2010 en Artículos, Post Libres
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Hasta aquí llegamos. Terminó mi andadura catalana. Desde ayer por la tarde mi domicilio vuelve a ser la casa de mis queridos padres en Majadahonda (Madrid).

Sólo ha pasado un día y ya siento morriña de Barna. Fui allí detrás de una chica increíble, con la ilusión de dejar aquí un trabajo de mierda y la esperanza de aprender los suficiente como para optar al oficio que me gusta en el futuro. Dios dirá si lo conseguiré o saldré escaldado, pero lo cierto es que ha sido un año increíble  que nadie me puede quitar ya y que tardaré mucho tiempo en olvidar.

Soy madrileño, es algo que no podré cambiar y por ello mi ciudad siempre tendrá un sentimiento especial para mí. Sin embargo no puedo evitar tener la certeza de que Barcelona es una ciudad mejor en casi todos los aspectos que, al menos a mí, me interesan: Más cosmopolita, más limpia, más segura, más cómoda y, en definitiva, con mejor calidad de vida. La belleza de sus edificios y el ambiente de sus calles no los he encontrado aquí y aunque joyas como el Paseo del Prado y el museo del mismo nombre no están, Lo compensa con la mezacla abigarrada de folclore regional y moderna agenda cultural que aflora por todas partes.

Por otra parte, la experiencia no hubiera resultado de la misma  manera de no haber intervenido las personas que he conocido. Decenas de amigos con los que espero seguir manteniendo relación a lo largo de los años, porque aunque sólo hemos pasado juntos uno, la experiencia ha sido fantástica y la amistad (al menos por mi parte) duradera. Nada hubiera sido igual sin la gente con la que he compartido mi tiempo durante todos estos meses y sé que les echaré de menos más de lo que estoy dispuesto a reconocer. Y es que ayer, mientras conducía por la diagonal en dirección a la AP-2, no dejaba de recordar las risas que compartimos, los proyectos que sacamos adelante y las conversaciones que tuvimos. Quizá una de las cosas que más me entristecen es que en algunos casos no alcancé a mantener una relación más estrecha, sintiendo esa desazón que caracteriza al que cree que se dejó algo bueno por probar.

Ahora toca adaptarse de nuevo. Tras una agotadora mudanza que va a arrollar el poco espacio libre que quedaba en mi habitación, tocará buscar trabajo, recuperar viejas amistades y renovar lazos familiares. Es curioso, pero ayer cuando tomaba una cerveza con mis amigos tuve la sensación de haber retrocedido en el tiempo, lo que me produjo uno sensación agridulce. Echaba de menos su amistad y sus conversaciones, pero me dí cuenta de que cambiaba mi rutina de Barcelona por la antigua rutina de Majadahonda, porque los recuerdos pueden ser agradables, pero no reutilizables. Es la maldición de la experiencia, que es muy perra y no alumbra si no es quemando.

Trataré de empezar de cero y de encontrar nuevos retos. Quién sabe, puede que hasta merezca tanto la pena como mi último año. Mientras tanto…que me quiten lo bailao.

Deu.

Hace unos meses conocí la historia de Miquel Fuster. Había leído algo en los periódicos, pero esta vez la ví en el telediario, en la que el protagonista contaba su historia. Hoy he estado un bue rato leyendo su blog y creo que merece la pena lo que muestra y enseña.

Miquel Fuster es un dibujante que pasó 15 años de su vida vivendo en las calles de Barcelona. Tras tanto tiempo y con la ayuda de una asociación, consiguió dejar el alcohol y salir de ese mundo. Desde entonces ha llevado a cabo este blog: Miquel, 15 años en la calle, en el que narra lo que fue su vida durante todo ese período.

Hace pocos meses Glenat publicaba un libro recopilatorio, que desde hace pocos días es pieza importante de mi colección.

Tanto el libro como el blog no sólo sorprenden por la calidad de los dibujos (que son tremendos, con un estilo muy cercano al de Alan Lee), sino por los textos que los acompañan, en los que se observa a un gran escritor con una capacidad para narrar historias verdaderamente impresionante.

Echadle un ojo y ya me diréis. Por lo pronto ya lo he colgado en blogs de interés. Lo cierto es que me alegro mucho de que este tío consiguiera salir. Hubiera sido una pérdida de talento.

PD: Os copio el link al reportaje de RTVE: http://www.rtve.es/mediateca/videos/20100505/miguel-fuster-cuenta-sus-anos-indigente-comic/763527.shtml

“Píntame un gato, Jaume!!”

Publicado: 26 julio, 2010 en Post Libres, Viñetas
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Mi amiga Dalila es fan de los gatos  hasta el punto de hacerle fotos a los graffittis que hay por Barcelona. El caso es que desde que nos conocemos me ha insistido en varias ocasiones para que le dibujara un gatito, como recuerdo de su estancia en Barcelona y del año que pasó en España, antes de volver a México. Nunca negué que lo fuera hacer, pero el asunto se fue retrasando . Más que nada porque no me salen bien los animales y porque también me gusta que mis dibujos tengan un poco de chiste y eson requiere algo de tiempo. Tras analizarlo profundamente en una noche de borrachera, decidimos que sería una viñeta en lugar de un puto gato. Éste es el resultado y, aunque no se entiende fuera de contexto, estoy bastante orgulloso de él.

PD: Soy hombre de palabra, así que acabé incluyendo un gato.

Da igual la hora del día,siempre hay gente en La Rambla

De todos los barrios de Barcelona, posiblemente el Gòtic sea uno de los que más información puede ofrecer.  El que para muchos es el barrio más característico de la Ciudad Condal es más que una zona turística. Desde los inicios de la ciudad, como la Barcino romana del siglo I a.c, hasta la que hoy conocemos, ha ido superando etapas buenas y malas, adaptándose y renovándose a lo largo de los años y absorbiendo en sus calles restos de todos los acontecimientos sociales, culturales y políticos de Barcelona.

El Gòtic se encuentra en la zona centro del distrito de Ciutat Vella, enmarcado entre la Rambla, la Vía Layetana, la Plaza Catalunya y el Mar Mediterráneo. Pasear por sus calles es trazar un recorrido a través de la historia de Barcelona. Su mapa alberga desde obras monumentales como la catedral de Santa Eulalia a referentes administrativos como el edificio de la Generalitat. Desde las calles de adoquines de piedra de la Plaza del Rei, a las terrazas de la Plaza Real, pasando por el bullicio perpetuo de la Rambla o el eco de pisadas de la calle Comtes, el Gòtic siempre parece tener escondido algo más para ver. Pocos barrios han conseguido mezclar de una manera tan auténtica tradición y modernidad, consiguiendo un efecto que mezcla cultura, vida bohemia y turismo a partes iguales. Ver a dos vagabundos cantando ópera mientras un hombre desnudo pasa en bicicleta, todo ello junto a un edificio del Siglo XIII, es algo que no toda ciudad puede ofrecer. Como diría el anuncio: “Hay cosas que no tienen precio”.

Al ambiente de pequeños comercios tradicional de la zona se ha unido una gran oferta de franquicias de comida rápida y de moda que han revitalizado todo el barrio. Bares de copas, terrazas y artistas callejeros de todo tipo adornan las calles, que atraen por igual a extranjeros que a los mismos barceloneses: “EL Gòtic es sin duda el mejor barrio para enredar de Barcelona” comenta Juan, un estudiante zaragozano. La bohemia de la ciudad también se ha hecho un hueco, dándole un estilo y un fondo que el Gótic comparte con su vecino, el Born: tiendas de tatuajes, puestos de zumos, ropa new age, pósters, calles perfumadas con incienso, etc., hacen que esta zona de la ciudad condal tenga personalidad propia.

Actualmente, el distrito de Ciutat Vella está en boca de todos. Desde hace meses la Rambla y sus alrededores, han saltado a las portadas de los diarios como uno de los puntos más negros del panorama de la Barcelona actual: vídeos de relaciones sexuales en plena calle, jeringuillas en las aceras y disturbios de todo tipo recuerdan los tiempos más negros del distrito quince o veinte años atrás, cuando toda Ciutat Vella parecía haber tocado fondo. De cualquier modo, aunque el trapicheo de droga es muy patente y todavía se pueden ver algunas prostitutas por las calles, María Luisa Coll, Gerente de la Asociación de Comerciantes Barnacentre, -una de las más dinámicas de Ciutat Vella- le quita importancia: “Es posible que haya algún caso, pero a día de hoy eso ocurre principalmente en el Raval. Gracias a Dios en nuestro barrio la Rambla hace de cortafuegos”.

Desde hace años la presión ciudadana ha conseguido que el número de policías aumente en Ciutat Vella, pero lo cierto es que el Gòtic, y sobre todo la Rambla, son una de las zonas con mayor número de pequeños robos de toda Barcelona: “Hemos llegado a tener más de quinientas denuncias acumuladas en un día” nos comenta un destacado miembro de la guardia urbana mientras sostiene un enorme taco de papeles, en la comisaria de la Rambla. “La ciudad no es peligrosa, pero la delincuencia a pequeña escala sigue demasiado presente”. Ésa es una de las razones del gran sentimiento de unidad entre los residentes de la zona, que pretenden defender sus intereses a través de diferentes asociaciones vecinales y comerciales: Amics de la Rambla, Barri Gòtic, C.G.N.A.I, etc.

Por cada una de sus grietas el barrio rezuma historia y ésa es otra de las razones que le ha convertido en uno de los más turísticos de Barcelona. Además de sus  cerca de veinticinco mil habitantes (distribuidos en cinco zonas: Santa Anna –Portal l´Àngel-, El Pi, Plaza Reial, Ciutat Romana y La Mercè), cada día miles de turistas recorren ensimismados las calles del Gòtic disfrutando de sus plazas, terrazas, tiendas, patrimonio cultural, etc. Y dónde hay turistas, hay negocio: “Este barrio es como un centro comercial al aire libre, pero sin renunciar a su carácter tradicional. Con el paso de los años se ha convertido en un paraíso para el comercio. Uno puede encontrar cualquier cosa en sus calles”, defiende María Luisa.

Sin embargo este auge del turismo tiene un precio y para algunos está empezando a salir caro. Las tiendas de todo a cien, de souvenirs o los supermercados propiedad de pakistaníes o chinos están apareciendo por toda la zona, especialmente cerca de la Rambla, y amenazan con cambiar el ambiente de pequeños comercios que ha habido durante décadas. Esta situación molesta a los habitantes, que se niegan a que sus calles se conviertan en un “low cost urbano” sin ningún valor añadido.

De igual modo, el carácter “canalla” de Barcelona la convierten en un sueño para los turistas, que en muchos casos acostumbran a convertir las calles y aceras en sus orinales y tablaos particulares: “Las cosas han mejorado desde los años ochenta y noventa -cuando el consumo de droga y la delincuencia arrasaron toda Ciutat Vella-, pero es todavía es necesario un mayor control y seguridad” nos dice Óscar, comerciante y vecino de la Calle del Pi. La idea general que se respira entre los vecinos del Gòtic, es que las autoridades han dejado de lado a los residentes para fomentar el turismo y en muchos casos no se ha tenido la prudencia necesaria para prevenir los problemas que esas prácticas podían causar.

Lo cierto es que el barrio, con todos sus defectos, produce un sentimiento de apego especial, algo que parece característico de todo el distrito de Ciutat Vella. El Raval es la zona más poblada y actualmente más deprimida, pero está lleno de vida. Santa Caterina, Sant Pere y la Ribera (El Born) son desde hace casi una década el “Soho” de la ciudad Condal y el Gòtic, como no podía ser de otra manera, es para sus vecinos el barrio histórico, el que vio nacer a Barcelona y que guarda en si mismo las raíces de todos los que han venido después.