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Da igual la hora del día,siempre hay gente en La Rambla

De todos los barrios de Barcelona, posiblemente el Gòtic sea uno de los que más información puede ofrecer.  El que para muchos es el barrio más característico de la Ciudad Condal es más que una zona turística. Desde los inicios de la ciudad, como la Barcino romana del siglo I a.c, hasta la que hoy conocemos, ha ido superando etapas buenas y malas, adaptándose y renovándose a lo largo de los años y absorbiendo en sus calles restos de todos los acontecimientos sociales, culturales y políticos de Barcelona.

El Gòtic se encuentra en la zona centro del distrito de Ciutat Vella, enmarcado entre la Rambla, la Vía Layetana, la Plaza Catalunya y el Mar Mediterráneo. Pasear por sus calles es trazar un recorrido a través de la historia de Barcelona. Su mapa alberga desde obras monumentales como la catedral de Santa Eulalia a referentes administrativos como el edificio de la Generalitat. Desde las calles de adoquines de piedra de la Plaza del Rei, a las terrazas de la Plaza Real, pasando por el bullicio perpetuo de la Rambla o el eco de pisadas de la calle Comtes, el Gòtic siempre parece tener escondido algo más para ver. Pocos barrios han conseguido mezclar de una manera tan auténtica tradición y modernidad, consiguiendo un efecto que mezcla cultura, vida bohemia y turismo a partes iguales. Ver a dos vagabundos cantando ópera mientras un hombre desnudo pasa en bicicleta, todo ello junto a un edificio del Siglo XIII, es algo que no toda ciudad puede ofrecer. Como diría el anuncio: “Hay cosas que no tienen precio”.

Al ambiente de pequeños comercios tradicional de la zona se ha unido una gran oferta de franquicias de comida rápida y de moda que han revitalizado todo el barrio. Bares de copas, terrazas y artistas callejeros de todo tipo adornan las calles, que atraen por igual a extranjeros que a los mismos barceloneses: “EL Gòtic es sin duda el mejor barrio para enredar de Barcelona” comenta Juan, un estudiante zaragozano. La bohemia de la ciudad también se ha hecho un hueco, dándole un estilo y un fondo que el Gótic comparte con su vecino, el Born: tiendas de tatuajes, puestos de zumos, ropa new age, pósters, calles perfumadas con incienso, etc., hacen que esta zona de la ciudad condal tenga personalidad propia.

Actualmente, el distrito de Ciutat Vella está en boca de todos. Desde hace meses la Rambla y sus alrededores, han saltado a las portadas de los diarios como uno de los puntos más negros del panorama de la Barcelona actual: vídeos de relaciones sexuales en plena calle, jeringuillas en las aceras y disturbios de todo tipo recuerdan los tiempos más negros del distrito quince o veinte años atrás, cuando toda Ciutat Vella parecía haber tocado fondo. De cualquier modo, aunque el trapicheo de droga es muy patente y todavía se pueden ver algunas prostitutas por las calles, María Luisa Coll, Gerente de la Asociación de Comerciantes Barnacentre, -una de las más dinámicas de Ciutat Vella- le quita importancia: “Es posible que haya algún caso, pero a día de hoy eso ocurre principalmente en el Raval. Gracias a Dios en nuestro barrio la Rambla hace de cortafuegos”.

Desde hace años la presión ciudadana ha conseguido que el número de policías aumente en Ciutat Vella, pero lo cierto es que el Gòtic, y sobre todo la Rambla, son una de las zonas con mayor número de pequeños robos de toda Barcelona: “Hemos llegado a tener más de quinientas denuncias acumuladas en un día” nos comenta un destacado miembro de la guardia urbana mientras sostiene un enorme taco de papeles, en la comisaria de la Rambla. “La ciudad no es peligrosa, pero la delincuencia a pequeña escala sigue demasiado presente”. Ésa es una de las razones del gran sentimiento de unidad entre los residentes de la zona, que pretenden defender sus intereses a través de diferentes asociaciones vecinales y comerciales: Amics de la Rambla, Barri Gòtic, C.G.N.A.I, etc.

Por cada una de sus grietas el barrio rezuma historia y ésa es otra de las razones que le ha convertido en uno de los más turísticos de Barcelona. Además de sus  cerca de veinticinco mil habitantes (distribuidos en cinco zonas: Santa Anna –Portal l´Àngel-, El Pi, Plaza Reial, Ciutat Romana y La Mercè), cada día miles de turistas recorren ensimismados las calles del Gòtic disfrutando de sus plazas, terrazas, tiendas, patrimonio cultural, etc. Y dónde hay turistas, hay negocio: “Este barrio es como un centro comercial al aire libre, pero sin renunciar a su carácter tradicional. Con el paso de los años se ha convertido en un paraíso para el comercio. Uno puede encontrar cualquier cosa en sus calles”, defiende María Luisa.

Sin embargo este auge del turismo tiene un precio y para algunos está empezando a salir caro. Las tiendas de todo a cien, de souvenirs o los supermercados propiedad de pakistaníes o chinos están apareciendo por toda la zona, especialmente cerca de la Rambla, y amenazan con cambiar el ambiente de pequeños comercios que ha habido durante décadas. Esta situación molesta a los habitantes, que se niegan a que sus calles se conviertan en un “low cost urbano” sin ningún valor añadido.

De igual modo, el carácter “canalla” de Barcelona la convierten en un sueño para los turistas, que en muchos casos acostumbran a convertir las calles y aceras en sus orinales y tablaos particulares: “Las cosas han mejorado desde los años ochenta y noventa -cuando el consumo de droga y la delincuencia arrasaron toda Ciutat Vella-, pero es todavía es necesario un mayor control y seguridad” nos dice Óscar, comerciante y vecino de la Calle del Pi. La idea general que se respira entre los vecinos del Gòtic, es que las autoridades han dejado de lado a los residentes para fomentar el turismo y en muchos casos no se ha tenido la prudencia necesaria para prevenir los problemas que esas prácticas podían causar.

Lo cierto es que el barrio, con todos sus defectos, produce un sentimiento de apego especial, algo que parece característico de todo el distrito de Ciutat Vella. El Raval es la zona más poblada y actualmente más deprimida, pero está lleno de vida. Santa Caterina, Sant Pere y la Ribera (El Born) son desde hace casi una década el “Soho” de la ciudad Condal y el Gòtic, como no podía ser de otra manera, es para sus vecinos el barrio histórico, el que vio nacer a Barcelona y que guarda en si mismo las raíces de todos los que han venido después.

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